Resumen Capítulo 302 Harrison: Estudio de la función hepática




Se usan para:
1.       Detectar hepatopatía
2.       Distinguir trastornos del hígado
3.       Valorar lesión hepática
4.       Vigilar respuesta a algún tratamiento
 
No sugieren un diagnostico especifico. Pueden estar normales en pacientes con hepatopatía grave.

Bilirrubina sérica:
 La bilirrubina es un producto de la ruptura de los anillos de porfirina en proteína tipo hemo, en sangre se encuentra conjugada o no conjugada (indirecta). Esta última se une a la albumina en sangre y no puede excretarse por el riñón, mientras que la conjugada es hidrosoluble lo cual indica que puede excretarse de manera renal.

Concentración normal 1 – 1.5 mg/dl.

Límite de bilirrubina conjugada 0.3 mg/dl

El aumento de la bilirrubina no conjugada hace pensar en trastornos hemolíticos.

El aumento de la bilirrubina conjugada hace pensar en trastornos hepáticos o de las vías biliares.

Bilirrubina urinaria:
El aumento de la bilirrubina urinaria (siempre bilirrubina conjugada) (coluria) hace pensar en hepatopatía.

En pacientes que se recuperan de ictericia la bilirrubina urinaria desaparece antes que la sérica.

Amoniaco sanguíneo:
El cuerpo produce amoniaco en base a la catálisis de las proteínas y algunas bacterias colónicas también lo producen. Se usa para determinar metabolismo hepático y determinar encefalopatía hepática.

Aminotransferasas (transaminasas): Indicadores de lesión hepática.

Aspartato aminotransferasa (AST):
Se encuentra en varios tejidos primordialmente hígado y músculo estriado.

Alanina aminotransferasa (ALT):
Mayoritariamente en hígado. Es más específica.

Lo normal en sangre es de 10 – 40 U/L, varía por laboratorio.

Menores de 300 U/L no dan diagnóstico específico.

Mayores a 1,000 U/L puede ser indicativo de:
*Hepatitis viral
*Lesión hepática isquémica
*Lesión por toxinas o fármacos.

Relación de aumento de AST:ALT mayor 2:1 sugiere hepatopatía alcohólica. 3:1 es valor diagnóstico.

ALT disminuye porque el alcohol actúa sobre fosfato piridoxal.

Enzimas de colestasis:
Fostatasa alcalina, 5’- nucleotidasa y glutamiltranspeptidasa gama (GGT) aumentan.

Las dos primeras se encuentran en la membrana canalicular de los hepatocitos. Mientras que la GGT en las células de canalículos y vías biliares.

El aumento de tres veces o poco menos del valor normal de la fosfatasa alcalina nos sugiere hepatopatía.

El aumento de cuatro veces del valor normal de la fosfatasa alcalina nos sugiere enfermedad colestásica, enfermedad hepática infiltrativa.

Si se eleva de manera aislada sugiere enfermedad de Hodgkin, diabetes, hipertiroidismo, insuficiencia cardiaca congestiva y enfermedad intestinal inflamatoria.

Albumina sérica:
Síntesis de manera casi exclusiva en hígado. La hipoalbuminemia se puede encontrar en trastornos crónicos hepáticos y no tantos en enfermedades agudas. También en síndrome nefrótico, trastornos alimenticios y problemas de absorción del intestino.

Globulina sérica:
Formadas por inmunoglobulinas o gamma, alfa y beta producida estas dos últimas por los hepatocitos. Las gammaglobulinas se encuentran aumentadas en enfermedades hepáticas crónicas por la activación del sistema inmune contra toxinas bacterianas provenientes del colon que el hígado enfermo no puede metabolizar.

Aumento de IgM sugiere en cirrosis biliar primaria.

Aumento en IgA sugiere hepatopatía alcohólica.

Tiempo de protrombina:
Evalúa factores de la cascada de la coagulación producidos por el hígado. 

Bibliografía:
L. Longo Dan et al., Harrison: Principios de Medicina Interna, Vol. 2, Edición 18a, McGrawHill,  México, D. F., (2012).

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